sábado, 6 de diciembre de 2008

Me gusta creerlo...


Me gusta creerlo…

Me gusta creer que vivo en un mundo donde la gente sueña con encontrar tréboles de cuatro hojas tras arrancar 10.000 de tres.

Sí, porque los tréboles son una mutación genética. Según los expertos, la probabilidad de encontrar un “trébol de la suerte” de forma natural entre otros tréboles normales de tres hojas es aproximadamente esa, una entre 10.000.

También me gusta creer en duendes verdes barrigones y con sombrero de copa que te visitan por las noches para pellizcarte las piernas tras un largo día fabricando zapatos.

Una leyenda irlandesa (la de Saint Patrick) cuenta que el trébol de 4 hojas es un pasaje a una vida llena de suerte y satisfacción. Un luachorpan o “duende de cuerpo pequeño irlandés”, probablemente vestido de verde y barrigón, se aparecerá frente a un arcoiris viéndose en la obligación de ofrecder fortuna a aquel que cuente con un trébol de cuatro hojas. Con sólo llegar al final del arcoiris el tesoro será suyo…pero ojo, porque los cabrones son muy hábiles y si los pierdes de vista desaparecerán en un instante.

Hace años encontré un trébol de 4 hojas…Lo que aún no encontré fue a aquel duende de la leyenda que me muestre el camino heptacolor para recoger mi cofre...lo que haya dentro no importa, siempre y cuando yo lo considere fortuna.

Me gusta creer que en eso consiste la fortuna… En duendes, tréboles y arcoiris.

El problema es que el trébol de cuatro hojas se acaba de incluir en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas en la categoría de “en peligro de extinción”. Por lo que más me vale no perderlo ya que volver a encontrar uno sería un milagro más que tener suerte.


http://es.youtube.com/watch?v=dqtP5zS34pI