sábado, 15 de noviembre de 2008

Un día en Valverde

Tierra de carne y carnaval.

El viernes nos fuimos gema, carmen y yo (yo fui engañado) a Valverde del camino, bello pueblo del Andévalo Onubense. Famoso por su feria en verano, sus botos, y su cocaina.

Tras merecidas siestas y merendolas de nosotros los tres aventureros, llegamos a Valverde en torno a las 21:00: a casa de Javi y Lucía: nuestros inmejorables anfitriones. Nos fuimos a cenar algo, y tras masticar el último trozo de croqueta: nos teníamos que ir de ese lugar, Javi tenía que ensayar la comparsa.

Todo pasaba muy rápido. Nos llevaron a una nave en las afueras del pueblo (a cinco minutos andando de donde habíamos cenado) en la que desde hace años hacen de las suyas los de la peña los jartibles: grupo humano formado por un generoso y heterogéneo grupo de valverdeños y periféricos, que con la escusa de tener una agrupación carnavalesca, se reunen todos los fines de semana para ensayar cuando toca, o simplemente a hacerse un botellón y charlar. Ayer eran las dos cosas: comparsa&lote.

Así en general cualquier plan caracterizado por la novedad y rodeado de grupo humano interesante, me parece un planazo. Anoche estuvimos tres horas viendo cantar por carnavales a una gente con la que luego compartimos el botellón que ya habíamos empezado desde que pusimos un pie en la nave. Estaba en la gloria. Ese director marcando el compás, el ritmo, ese contraalto, ese octavilla, esas letras por huelva, esa botella de cacique que no se acababa nunca.

Cuando terminaron de ensayar quise seguir las enseñenanzas de nuestro amigo enrique, y me pegué a un grupillo en el que no conocía a nadie y nos pusimos a charlar. A la media hora de aquello una rubiaca apretada preguntó: ¿quién se hace un porro? al mismo tiempo que enseñaba una bolsita con marihuana. Miré al cielo: gracias.

El grupo creció al abrigo de doña María y mientras me atreví a hacerme uno, seguimos hablando... pues de lo que hablamos normalmente los que somos de la peña los jartibles. Y empezamos con los chistes, y con las payasadas de uno y de otro, y con la abuela del Zubiela. Estaba agustísimo.

A las cuatro nos fuimos a dormir.

Nos levantamos el sábado a mediodía con un único objetivo: comprar carne para la barbacoa. Teníamos que estrenar la barbacoa de la casa de Lucía. Así que nos echamos a la calle, compramos carnes y panes. Nos fuimos pa la casa, creamos bajo un sol de justicia unas brasitas celestiales que asaron poco a poco las pancetas, costillas y chuletas, bebía cerveza y escuchaba fandangos de fondo. Miré al cielo: gracias.

No creo que vuelva nunca a ese pueblo, ha dejado el listón muy muy alto.

5 comentarios:

Teichu dijo...

Valverde del camino, ande mi tio jozeguá...carnavales descándalo ( de chica mi abuela me disfrazó allí de tortuga ninja azul, dijo que se le había acabao el verde), ricas castañas asás (guille, toma nota)...anda que no saben estos 3 niná, peaso finde descapada en??que te gusta una barbacoa melón...mmm...!!!

Javier Becerril dijo...

como ha llegado este post al blog de Manolo Cayuela?

carmenchuliana dijo...

jajaja....locuras (locos?)valverdeña/os. Javi nos alegra verte por aqui.

pyjote dijo...

nunca lo sabremos. algun lumbreras lo ha encontrado, copiado y exportado.

Mastropiero dijo...

Muchas gracias por el post (que supe de él por Lucía). Me alegra que os lo pasarais tan bien en la peña; y eso que no montamos un portal de Belén viviente, ni vestimos a Zubiela con telas, ni tuvimos un arrebato de rumbas con Javi en lo alto de una mesa, ni cantamos "los patitos en el agua"...Tenéis que volver, porque nunca se sabe lo que tiene preparado el duende Jartible para cada fin de semana.

Saludos!